Prestar dinero a un familiar o a un amigo nace siempre de una buena intención. Y sin embargo es una de las principales causas de conflictos familiares: una parte importante de los préstamos entre allegados nunca se devuelve por completo. La buena noticia es que casi todos los problemas se reducen a cinco errores fáciles de evitar.
Error nº 1: no poner nada por escrito. «Entre nosotros no hacen falta papeles» es la frase que precede a la mayoría de los conflictos. Sin un escrito, es imposible probar el importe, la fecha, o siquiera que se trataba de un préstamo y no de un regalo. Un simple reconocimiento de deuda firmado resuelve el problema en cinco minutos.
Error nº 2: no fijar una fecha de devolución. Un préstamo sin plazo es un préstamo que no termina nunca. Acordad una fecha límite precisa, o un calendario de pagos (por ejemplo, 100 al mes), y dejadlo por escrito en el documento.
Error nº 3: omitir el importe en letras. En un reconocimiento de deuda, el importe debe figurar en cifras y en letras, idealmente escrito de puño y letra del deudor. Si algún día difieren, la cantidad en letras es la que suele prevalecer.
Error nº 4: hacer un solo ejemplar. Cada parte debe conservar un original firmado. Si solo lo tiene el prestamista, el deudor podrá discutirlo; si solo lo tiene el deudor, el prestamista se queda sin prueba.
Error nº 5: prestar lo que no puedes permitirte perder. Es la regla de oro: no prestes nunca una cantidad cuya pérdida te pondría en apuros. Incluso con el mejor documento del mundo, recuperar el dinero puede llevar tiempo.
En resumen: un préstamo entre allegados sale bien cuando se trata con la misma seriedad que un préstamo bancario, con el cariño añadido. Nuestra plantilla gratuita de reconocimiento de deuda genera el documento en dos minutos, sin registro.